jueves, 23 de octubre de 2008

UN PUTO JUICIO SIN LUCES EN LA GRANÁ DE LOS PUTOS CAINITAS

José Antonio Fortes y su compañera.


El miércoles día 22 de octubre hubo un juicio en la sala 5 de lo Penal de los Juzgados de La Caleta de Granada. Sentaban en el banquillo de los acusados a don Luis García Montero por injuriar en una reunión del Departamento de Literatura de la Facultad de Letras de la Universidad de Granada al incansable investigador don José Antonio Fortes.

Fue todo un síntoma que justo después de las palabras del señorito Montero se fuese la luz. Fue un juicio en el que no había por tanto nada de Luces. Y se notó.

Es una puñetera vergüenza lo que está pasando en la Universidad española. Seres mediocres, petulantes y ridículos han hecho de los recintos universitarios sus particulares fincas cortijeras.

José Antonio Fortes lleva ya varias décadas investigando con tesón. No es nada fácil la apuesta que hace. Y no se enfrenta con pocos enemigos. Algunos de ellos le vienen de la ridícula concepción que muchos pésimos alumnos de Letras tienen de lo que les puede ofrecer una licenciatura en Filología. Están llenitos ideológicamente de esencias, de espiritualismos, de valores genéticos que sólo los genios pueden desplegar... El profesor Fortes va a saco contra tanta estupidez. Y eso si gusta es después de una larga marcha por cumbres laboriosas y demasiados escarpadas. Muchos cretinos se quedan tirados por el camino y se creen sus fantasmadas como si fueran hechos reales.

Fortes, al menos desde finales de los años setenta, ha producido una inmensa obra. Mucha de ella aún se mantiene inédita. No son pocas las zancadillas que le han puesto. Sería muy tedioso informar de ello. Algún día habrá que hacerlo, pero no es este el momento.

Sus tesis de trabajo no son cómodas para ser entendidas por las raquíticas mentes de los perezosos estudiantes que se creen ya escritorzuelos que se matriculan en una Facultad de Letras sin poseer ni ciencia ni tener consciencia -de nada y mucho de menos de clase-. No están preparados para entender ni su escritura ni su teatralidad didáctica. Lo lían y lo confunden casi todo. Salen huyendo a la primera oportunidad de sus clases, en muchos casos por la sencilla y simple razón de que además de exigirles leer unas cuantas novelas les pide que las amplíen leyendo ensayos de sociología, de política, de historia y hasta de filosofía. ¡Demasié! No pueden aguantar el ritmo y muchos se marchan. A algunos por hacerle un favor a ellos los lleva de excursión a hemerotecas. Les financia hasta estancias en archivos históricos de su propio bolsillo. Eso es grave, según algunos. Esa conducta roza la comisión de perversos delitos. ¡Qué se le va a hacer!

Para Montero y su CIA eso no se puede seguir permitiendo. Y en cátedras y páginas de diarios como ELPAÍS clama porque la Universidad de Granada ponga en su sitio a semejante "chiflado". Da excelentes lecciones de tolerancia. Aunque las cobra a precios desorbitados. sabe de esas cosas. Y se vende. caro. carísimo, según él. Aunque no nos engañemos. Como aprendimos con Léolo el dinero no explica nada. Aún sin dinero lo haría igual. El dinero es sólo una coartada para que no se vea su carencia de dignidad.

No es poco lo que puede el señorito Montero. Una persona tan culta, tan sensible, tan educada pierde los papeles y, a lo peor para él, hasta el juicio porque en una reunión del Departamento de Literatura se cuestionaron sus quehaceres como Comisario de Exposiciones y como personaje "siniestro" en las componendas del estúpido Premio de Poesía "Federico García Lorca" que concede el Área de Cultura del Ayuntamiento de Granada que ostenta su GRAN HERMANO Juan. Sin más historias ni preámbulos se fue para Fortes y le lanzó a la jeta los insultos más soeces, vulgares, machistas que su inconsciente ideológico ha absorbido desde, al menos, la cuna.

Desde entonces miente respecto a aquel episodio. Quiere hacer creer que cuando publicó su columna "Lorca era un fascista" en EL PAIS lo que quería era rebatir las tesis que Fortes lleva trabajando desde hace décadas. Es falso: ni siquiera se ha tomado la molestia de leerlas. El único que por ahora ha escrito que Lorca era un fascista ha sido el propio Monterito. Que aprenda a leerse.

Costará trabajo y muchísima paciencia. Pero el tiempo pondrá a todos en su sitio. Y el consistente trabajo de investigación de Fortes más tarde o más temprano saldrá a la luz. Y quizá, mientras tanto, algunos puedan reconocer sus excelencias como profesor, como investigador, como persona y hasta como camarada. Algún día... ¡se hará justicia! Y nosotros ayudaremos a que así sea... ¡Basta ya de meapilas!

Un Puto expediente de regulación de empleo contra la familia suprarealista de los Bribones borbónicos


Un ERE para la Zarzuela


por Amadeo Martínez Inglés*


España, como el resto de Europa y el mundo, sufre estos días una formidable crisis económica y financiera de consecuencias todavía imprevisibles. Nuestro presidente del Gobierno, el optimista y despistado señor Rodríguez Zapatero, que hace escasas semanas todavía andaba por ahí pegando patadas en la espinilla a cualquiera que osara pronunciar en su presencia la palabra maldita, ahora, después de caerse estrepitosamente del caballo a golpe de disgusto, la tiene permanentemente en su pensamiento y no para de viajar por Europa y Asia (y si le dejan, en un próximo futuro por la América profunda de su “amigo”Bush) tratando de quitarle la espoleta antes de que sea demasiado tarde y el tejido bancario español (según él uno de los mejores y más solventes del mundo) empiece a deshilacharse rápidamente como ya ha empezado a ocurrir en otros países de nuestro entorno, seguramente peores y menos solventes, pero más ricos que nosotros.


Pero de momento, hasta que el “tedax” Zapatero consiga desactivarla con más y más reuniones de alto nivel (que él propone y otros gestionan) esta crisis galopante está poniendo contra las cuerdas al país entero y los ERE,s (Expedientes de Regulación de Empleo) empiezan a surgir como setas en otoño en toda clase de sectores productivos de la nación: construcción, automóviles, turismo, alimentación, hostelería…etc, etc. Hasta (cosas veredes, Sancho) los accidentes de coche (que llevábamos lustros sin poder controlar) y las multas de tráfico (que hasta hace muy poco crecían exponencialmente) están disminuyendo en las últimas semanas como consecuencia de la drástica reducción de los kilómetros recorridos por el conductor medio español, ante los sofocos que pasa cuando acude al surtidor.


La crisis, está claro, no respeta nada ni a nadie y hasta instituciones tan altas, nobles y tradicionales como la monarquía española empieza a sufrirla en sus carnes al decaer ostensiblemente las actividades lúdico/festivas que desde siempre han sido fundamentales para su supervivencia y que en cierto modo justifican su razón de ser: regatas (con el Bribón en cabeza), cacerías de especies protegidas en países africanos y del Este de Europa, esquí en Suiza, carreras de caballos en Londres, turismo oficial por Extremo Oriente, bodas reales con viaje de Estado incluido, onomásticas de miembros (y miembras) de la realeza europea en el exilio (también con viaje de Estado previo), recepciones de mandatarios extranjeros (con preferencia dictadores y tiranos árabes con petrodólares)…etc, etc


Por todo ello, y puesto que los ERE,s están desgraciadamente en el candelero en este país y afectan a todos, al humilde historiador que redacta estas líneas se le acaba de ocurrir, sin un ápice de acritud por supuesto, que quizá fuera bueno que la empresa nacionalizada por Franco “Ente Público Hereditario Español La Zarzuela SL (EPHELZSL)” se acogiera también a la legislación vigente y solicitara de la autoridad competente (Las Cortes españolas) un Expediente de Regulación de Empleo de, por lo menos, un año de duración (prorrogable indefinidamente) y que afectara a la totalidad de la plantilla de su principal departamento: el de “divertimentos y relaciones internacionales”. Empezando ¡claro está! por su director general, don Juan Carlos de Borbón (antiguo cadete Juanito) y su profesional esposa Doña Sofía (alias La Griega); continuando después por el heredero de tan benemérito chiringuito institucional, el espigado porno/trabajador de la revista El Jueves don Felipe de Asturias y su morganática esposa que, después del último “restyling” que le hemos pagado todos los españoles, exhibe menos nariz y más tetas; y terminando por el último de los alabarderos incorporado al Regimiento de la Guardia Real (antes del Generalísimo) que, evidentemente, no tiene ninguna culpa de que el capitalismo occidental haya entrado en crisis por la codicia y la estupidez de los banqueros, pero que tampoco tiene por qué ser más que cualquier trabajador de multinacional arrojado a las tinieblas del paro por el siniestro espantajo de un ERE oportunista.


Sólo existe un pequeño inconveniente para que esta regia regulación laboral pueda ser efectiva y sirva para que los ciudadanos de este país empecemos a ahorrarnos los casi nueve millones de euros (mil cuatrocientos millones de las antiguas pesetas) que nos cuesta el “rescate” anual de tan inútil organización empresarial y que, por cierto, el próximo año (de congelación salarial, sangre, sudor y lágrimas) verá aumentado sus emolumentos en 230.000 euros (38 millones de pesetas). Me estoy refiriendo al tradicional y simpático (Rajoy lo llamaría de otra forma) discurso de Navidad del jefe del Estado. Si el rey está de baja laboral ¿quién dirige a los ciudadanos el trascendental mensaje que guíe sus almas durante los doce meses siguientes?


Pues sí, no deja de ser un pequeño problema pero creo que con fácil solución. Por los servicios competentes de TVE se podría rescatar, ahora que estamos en plena fase de ejecución de la ley de la “memoria histórica”, un buen discurso de Navidad de Franco, a poder ser de su primera época cuando tenía menos voz de vicetiple y más mala leche, y así muchos jóvenes de este país, que nunca conocieron la dictadura, podrían deleitarse con la castrense fisonomía del fundador del régimen “democrático” que disfrutamos en la actualidad; y, por supuesto, del no tan democrático que le precedió.


Y si esto del discurso de Franco no gustara demasiado a los ejecutivos de TVE, entonces se podría poner al alcance de todos los españoles el vídeo de la ceremonia del 23 de julio de 1969, en la que el entonces príncipe Juan Carlos agradeció a su caudillo y mentor la designación como su heredero a título de rey, con aquellas memorables palabras:


"Mi general, señores ministros, señores procuradores:Acabo de jurar, como sucesor a título de rey, lealtad a Su Excelencia el jefe del Estado y fidelidad a los principios del Movimiento Nacional y Leyes Fundamentales del Reino.


Quiero expresar, en primer lugar, que recibo de Su Excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo Franco, la legitimidad política surgida el 18 de julio de 1936, en medio de tantos sacrificios, de tantos sufrimientos, tristes, pero necesarios, para que nuestra patria encauzase de nuevo su destino."


¿A que sería una buena solución? Yo pienso modestamente que sí pues muchos españoles podrían así darse cuenta, muchos años después, de la rueda de molino que les hicieron tragar en diciembre de 1978 a cuenta de unas supuestas libertades y unos deseables derechos que, en buena medida, la modélica transición perdió por el camino. Lo dicho. ¡Un ERE para La Zarzuela! Crisis sí, pero para todos.


*Amadeo Martínez Inglés es coronel del Ejército, escritor e historiador

lunes, 25 de agosto de 2008

Contra la Puta mercantilización del deporte: ¡la digna salud cubana!


Para el honor, medalla de oro;


por Fidel Castro Ruz



Si se hace una estadística sobre el número de instalaciones, campos deportivos y equipamientos sofisticados por millón de habitantes que acabamos de ver en los últimos Juegos Olímpicos: piscinas de natación, de clavados y de polo acuático; suelos artificiales para competencias de campo y pista, hockey sobre césped; instalaciones para básquet, para voleibol; de aguas rápidas para kayak; velódromos para bicicletas de velocidad, polígonos de tiro, etcétera, etcétera, podría afirmarse que no están al alcance del 80 por ciento de los países representados en Beijing, equivalente a miles de millones de personas que habitan el planeta. China, inmenso y milenario país de más de 1,200 millones de habitantes, invirtió 40 mil millones de dólares en las instalaciones olímpicas y aún requerirá tiempo para satisfacer las necesidades deportivas de una sociedad en pleno desarrollo.


Si se suman las personas que habitan India, Indonesia, Bangladesh, Pakistán, Vietnam, Filipinas y otros, aparte de los casi 900 millones de africanos y más de 550 millones de latinoamericanos, podrá tenerse una idea de las personas que en el mundo carecen de tales instalaciones deportivas.


Es a la luz de estas realidades que debemos analizar las noticias que giraron alrededor de los Juegos Olímpicos de Beijing.


El mundo disfrutaba de la Olimpiada porque la necesitábamos, porque deseábamos ver las sonrisas y las emociones de los atletas participantes, y en especial de los primeros lugares, que recibían el premio a su constancia y disciplina.


¿A cuál de ellos podría culparse de las colosales desigualdades del planeta en que nos tocó vivir? ¡Cómo olvidar, por otro lado, el hambre, la subnutrición, la ausencia de escuelas y maestros, hospitales, médicos, medicamentos y medios elementales de vida que padece el mundo!


Sabemos lo que evidentemente desean aquellos que saquean y explotan el planeta que habitamos. ¿Por qué desataron la violencia y agudizaron los peligros de guerra el mismo día que se iniciaron los Juegos Olímpicos? Estos acaban de transcurrir en apenas 16 días.


Ahora, cuando ya pasó el efecto de la anestesia, el mundo vuelve a sus angustiosos y crecientes problemas.


Días atrás escribí sobre nuestro deporte. Venía denunciando desde hace rato las repugnantes acciones mercenarias contra esa actividad revolucionaria y en defensa del valor y el honor de nuestros atletas.


Mientras transcurrían las competencias, meditaba sobre estas cuestiones. Tal vez no habría tomado tan rápido la decisión de escribir algo sobre el tema si no se hubiese producido el incidente del atleta cubano de taekwondo Ángel Valodia Matos ―campeón olímpico hace 8 años en Sydney―, cuya madre murió cuando competía y ganaba la medalla de oro a 20 mil kilómetros de su patria. Asombrado por una decisión que le pareció totalmente injusta, protestó y lanzó una patada contra el árbitro. A su propio entrenador lo habían tratado de comprar, estaba predispuesto e indignado. No pudo contenerse.


El atleta acostumbraba enfrentar valientemente las lesiones que suelen ser frecuentes en el taekwondo. El árbitro le suspendió el combate cuando estaba ganando tres a dos. No fue el único caso. Es muy grande el poder del árbitro en ese tipo de competencias y ninguno el de los atletas. A los dos cubanos, taekwondoca y entrenador, les fue prohibida la participación de por vida en competencias internacionales.


Vi cuando los jueces les robaron descaradamente las peleas a dos boxeadores cubanos en la semifinales. Los nuestros combatieron con dignidad y valentía; atacaban constantemente. Tenían esperanzas de ganar, a pesar de los jueces; pero fue inútil: estaban condenados de antemano. No vi la de Correa, al que también se la arrebataron.


No estoy obligado a guardar silencio con la mafia. Esta se las ha arreglado para burlar las reglas del Comité Olímpico. Fue criminal lo que hicieron con los jóvenes de nuestro equipo de boxeo para complementar el trabajo de los que se dedican a robar atletas del Tercer Mundo. En su ensañamiento, dejaron a Cuba sin una sola medalla de oro olímpica en esa disciplina.


Cuba jamás ha comprado a un atleta o a un árbitro. Hay deportes donde el arbitraje está muy corrompido y nuestros atletas luchan contra el adversario y el árbitro. Antes el boxeo cubano, reconocido internacionalmente por su prestigio, ha tenido que enfrentarse a los intentos de soborno y corrupción para arrancarle a dentelladas las medallas de oro al país comprando boxeadores altamente entrenados y curtidos, como tratan de hacer con peloteros u otros destacados deportistas.


Los atletas cubanos que compitieron en Beijing y en vez de oro trajeron plata, bronce o un lugar destacado en las competencias, tienen un enorme mérito como representantes del deporte amateur que dio origen al resurgimiento del movimiento olímpico. Son ejemplos insuperables en el mundo.


¡Con qué dignidad compitieron!


El profesionalismo fue introducido en las Olimpiadas por intereses comerciales, que convirtieron al deporte y a los deportistas, como hemos dicho, en simples mercancías.
Fue ejemplar la conducta del equipo olímpico de Cuba en la pelota. Dos veces derrotaron en Beijing a la selección de Estados Unidos, el país que inventó ese deporte que por intereses de las grandes empresas comerciales fue expulsado de las Olimpiadas. El 2008 fue por ahora su último año de participación olímpica.


El partido final frente a Corea del Sur fue conceptuado como el más tenso y extraordinario que se haya efectuado en una Olimpiada. Se decidió en el último inning con tres cubanos en base y un out.


Los peloteros profesionales adversarios eran como máquinas diseñadas para batear; su pitcher, un zurdo de velocidad, bolas variadas y precisión exacta. Se trataba de un equipo excelente. Los cubanos no practican el deporte como profesión lucrativa; son educados, como todos nuestros atletas, para servir a su país. De no ser así, la Patria, pequeña en tamaño y con limitados recursos, los perdería para siempre. No es posible calcular siquiera el valor de los servicios recreativos y educativos que a lo largo de su vida prestan a la nación, en todas las provincias e Isla de la Juventud.


En el voleibol, el equipo propinó una derrota a la selección norteamericana en la fase eliminatoria, viniendo en ascenso desde lo último de la parte baja de una escalera de más de 50 peldaños. Una hazaña que, aunque regresen sin medallas, pasará a la historia.


Mijaín ganó con orgullo, en difícil prueba con un rival ruso, la primera medalla de oro para Cuba.


Dayron Robles ganó el oro con amplio margen. La lluvia empapó la flamante pista. Sin la humedad que aún restaba, hubiera podido romper fácilmente el récord olímpico, además del mundial que había impuesto semanas antes en el difícil y milimétrico evento de los 110 metros con vallas. Es un atleta disciplinado y tenaz con 21 años y nervios de acero.


Yoanka González ganó la primera medalla cubana de ciclismo en una Olimpiada.


Leonel Suárez, que obtuvo en decatlón medalla de bronce, cumplirá 21 años en septiembre. Los resultados alcanzados en cada uno de los diez eventos de su casi inaccesible deporte impresionan.


Son tantos los atletas con grandes méritos, hombres y mujeres, que no se pueden enumerar aquí, pero que es imposible olvidarlos.


Más de 150 atletas de nuestra pequeña isla participaron en la Olimpiada de 2008 y dieron la batalla en 16 de los 28 deportes en que allí se compitió. Nuestro país no practica el chovinismo ni comercia con el deporte, que es tan sagrado como la educación y la salud del pueblo; practica, en cambio, la solidaridad. Hace años creó una Escuela Formadora de Profesores de Educación Física y Deportes, con capacidad para más de 1,500 alumnos del Tercer Mundo. Con ese mismo espíritu solidario celebra el triunfo de los velocistas jamaicanos, que obtuvieron 6 medallas de oro; del saltador panameño con oro; del boxeador dominicano con igual título, o el de las voleibolistas brasileñas que vencieron arrolladoramente al equipo de Estados Unidos y ganaron la primacía.


Por otro lado, miles de instructores deportivos cubanos han cooperado con países del Tercer Mundo.


Estos méritos de nuestro deporte no nos eximen en lo más mínimo de responsabilidades presentes y futuras. En las competencias deportivas mundiales, por las causas señaladas, se ha producido un salto de nivel. No vivimos hoy las mismas circunstancias de la época en que llegamos a ocupar relativamente pronto el primer lugar del mundo en medallas de oro por habitante, y por supuesto que eso no volverá a repetirse.


Constituimos alrededor del 0,07% de la población mundial. No podemos ser fuertes en todos los deportes como Estados Unidos, que posee por lo menos 30 veces más población. Nunca podríamos disponer ni del 1% de las instalaciones y equipos de diversa índole, ni de los climas variados de que ellos disponen. Otro tanto ocurre con el resto del mundo rico, que posee por lo menos dos veces el número de habitantes de Estados Unidos. Esos países suman alrededor de mil millones.


El hecho de que participen más naciones y las competencias sean más duras es en parte una victoria del ejemplo de Cuba. Pero nos hemos dormido sobre los laureles.


Seamos honestos y reconozcámoslo todos. No importa lo que digan nuestros enemigos. Seamos serios. Revisemos cada disciplina, cada recurso humano y material que dedicamos al deporte. Debemos ser profundos en los análisis, aplicar nuevas ideas, conceptos y conocimientos. Distinguir entre lo que se hace por la salud de los ciudadanos y lo que se hace por la necesidad de competir y divulgar este instrumento de bienestar y de salud. Podemos no competir fuera del país y el mundo no se acabaría por eso. Pienso que lo mejor es competir dentro y fuera, enfrentarnos a todas las dificultades y hacer un uso mejor de todos los recursos humanos y materiales disponibles.


Preparémonos para importantes batallas futuras. No nos dejemos engatusar por las sonrisas de Londres. Allí habrá chovinismo europeo, corrupción arbitral, compra de músculos y cerebros, costo impagable y una fuerte dosis de racismo.


Ni siquiera soñar que Londres alcanzará el grado de seguridad, disciplina y entusiasmo que logró Beijing. Una cosa es segura: habrá un gobierno conservador y tal vez menos belicoso que el actual.


No olvidemos la honradez, honestidad y prestigio profesional de que gozan nuestros árbitros internacionales y los cooperantes deportivos.


Para nuestro atleta de taekwondo y su entrenador, nuestra total solidaridad. Para los que regresan hoy, el aplauso de todo el pueblo.


Recibamos a nuestros deportistas olímpicos en todos los rincones del país. Resaltemos su dignidad y sus méritos. Hagamos por ellos lo que esté a nuestro alcance.


¡Para el honor, Medalla de Oro!

viernes, 8 de agosto de 2008

En recuerdo de mi gran Maestro: hoy hace 20 años de tu puta y siniestra muerte


Pasa el tiempo de una manera poco reposada. Hace ya nada más y nada menos que veinte años que te segó la vida la puta carretera. Un 8 de agosto de 1988 fue. Tres días después apareció una breve nota de tu asesinato a manos de esas jodidas máquinas de guerra conocidas por su imposible denominación aristotélica, automóviles, y que la industria de la muerte en serie -y en serio- coloca en manos de imbéciles potencialmente criminales y absolutamente aznarfabetos, en un asqueroso periódico de tirada nazional. Para algunos tu muerte se produjo el 11. Y así lo dejaron registrado en sus fúnebres notitas de prensa. No, fue un día que pareciera ser hasta un decisivo destino clave: 8 del 8 del 88. ¡¡¡Cómo olvidarlo!!!


Por un estúpido accidente tu vida dejó de existir. Y bobamente nos preguntamos: ¿Qué demonios es un automóvil? ¿Qué significa esa expresión tan extraña, tan supuestamente metafísica, como si estuviera sacada de los viejos papeles de un tal Aristóteles de Estagira? Se sabe que con el tiempo dejó de ser conocido así. Llevan razón algunos -entre ellos tu: ¡como nadie lo pusiste bien claro: en ese monumento a tu paisano riojano de San Millán de la Cogolla conocido como Gonzalo de Berceo, como el que le erigiste en tu grandiosa obra de arquitectura sociológica con un lenguaje bien trabajado, definido y elaborado en conceptos que podrían ser usados como armas o herramientas para hacer un buen trabajo, ese del buen conocimiento con filo que es tu inigualable Reprimir y liberar!- cuando dicen que la Iglesia católica hizo en sus feudos castellanos del español una lengua soberbiamente metafísica. Llamarle automóvil a lo que vulgar y con simpleza se le llama coche no es un mal ejemplo. O designar como Ente al complejo radiotelevisivo español o La Ser a una cadena radiofónica: ¿para que luego no quieran polémicas dialécticas sobre las cuestiones de género? La Ser: ¡ahí es ná! Tiene tanta sustancia como el caldo de gallina...


Quién genera la posibilidad de que el móvil ese se mueva. Quién lo lleva. Quién lo conduce. Cómo se hace ESO. Si tu pusiste poner en solfa la estructura de clases de nuestro criminal sistema educativo en tu gran obra Escuela, ideología y clases sociales en España, no deja de ser un enigma cómo algunos malformados por una tal máquina de producir imbecilidad e ignorancia pueden creerse capaces de manejar con lógica -e inteligencia- una potentísima máquina como esa. Y: encima obtienen su permiso en otra metafísica institución mal llamada autoescuela.


Unos miserables criminales te eliminaron de un golpe. Brutal hubo de ser. No quedó de tu existencia más que un cuerpo malformado carbonizado. A dónde fue a parar tu sencillez, qué fue de tu amable presencia, qué pasó con aquella sabia inteligencia.


Poca gente se acordó de ti como hubiera merecido tu ingente trabajo. Así es esta España: este reino borbónico de los Bribones resulta francamente muy desagradecido para la gente trabajadora, humilde y sencilla como tu eras. Nadie como tu enseñó antes a Marx, a Gramsci, a Platón en la Universidad como tu lo hiciste. No te gustaban los catecismos. Elaborabas mapas conceptuales que rompieran a las mentes beatas. No deseabas máquinas de pensar que repitieran cual ordenadores cibernéticos una colosal información sin ningún tipo de regla que fuera más allá de las meras sintaxis o gramáticas de las subordinadas y de las servidumbres voluntarias. Quizá por eso hasta cuando en el Círculo de Lectores reeditaron tu imprescindible tesis doctoral en su colección de libros claves o excelentes manuales de Universidad te remataron varias veces. Es indignante que en el mismo libro te dieran por muerto hasta dos veces diferentes: distinta es la fecha de tu fallecimiento en la solapa de la contraportada y la que consta en la introducción que elaboró el despitado José Luis Abellán. ¿¡¡Como para fiarse de los datos que sostiene en su Historia crítica del pensamiento español!!? Pero así sigue siendo esta patraña ibérica.


Podría contarte todo lo que han sufrido las pobres gentes de tu país en estos veinte años. Pero: otra vez será. Algunos de tus compas ascendieron algunos peldaños en las escalas escolares de la burricie universitaria. Crearon algunas escuelas, institutos, universidades más. Pero el Producto Interior Bruto no mejoró, sí se reforzó aún más. Y se embruteció hasta cotas impensables tanto en el interior como en el exterior. Las lógicas de la dominación señorial -esa rancia tradición feudal de los suelos hispánicos- no han dejado de pudrir hasta las raíces los pocos árboles que cultivaba con esmero la agria cultura de la dialéctica popular. En muchos casos se los arrancó de cuajo. En otros se envenenó hasta los acuíferos. Si alguien pudo hablar de erial refiriéndose al estado de la cultura en los tiempos férreos de la dictadura franquista, después ese erial fue rociado con cemento, asfalto y sal.


Las gentes están peor que confundidas. Aunque parecen contentas. Pues el consumo tanatocrático las tiene obnubiladas. Ya ni los ríos son como antes, ni los campos están cultivados. Crecen las aplicaciones industriales a los productos agrícolas. Se multiplican los hospitales ya que no dan abasto a tanta producción de cánceres como se siembran a diario. El capital tanatocrático obtiene sus jodidos beneficios a base de la aplicación de sus injustos maleficios.


Ya ni siquiera esperanza queda. Hace tiempo que los sindicatos no tienen nada que ver con los sueños de un mundo más fraterno, libre y justo. La política electoral está en manos de mafiosos que le deben absolutamente todo a las subsidiadas rentas que usufructúan los bancos.


Decía la letra del tango que veinte años no son nada. Don Carlos -tu tocayo argentino- se equivocó una vez más. Sí, son bastantes. Muchísimos esos años en los que te echamos tanto de menos. ¡Y de Marx! Aunque tu entenderías, quizá, mejor que nadie lo poco que se ha movido lo central. Es la misma lógica criminal y radiactiva que nos impusieron los vencedores atómicos de Hiroshima, esos que nos joden el planeta hasta hacerlo reventar de miseria y asco putrefacto todos los días. Le va el negocio en ello. Su negocio es la muerte. Y, por ahora, les funciona.

viernes, 4 de julio de 2008

Por supuesto que seguimos en esta Puta Realidad realmente real


Hay compas que se están agobiando porque hace tiempo que no escribimos nada.

Sólo hemos podido constatar que las sendas del imperialismo son infinitas. Nos joden la vida a cada segundo que pasa. Y nos vigilan, nos controlan. LA PUTA GRANÁ usa direcciones móviles para evitarle problemas a la gente de buen corazón que nos acoge, pero los perros del Imperio tienen larga la cadena y nos ladran.


No nos creemos que el puto Uribe y su CIA sean tan poderosos como la correa de sus medios de incomunicación nos desea hacer creer.


¿Habéis visto las getas, los colores, los cuerpos de los supuestamente secuestrados por las geniales, maravillosas y vitalistas FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS DE COLOMBIA-EJÉRCITO DEL PUEBLO? ¿Quién salió de los campos de concentración de la nazismo pornocapitalista con esas jetas? ¡Mirad, por ejemplo, los ojos de la Ingrid Betancourt! ¡Comparadla con la imagen que la publicidad pornocapitalista distribuyó de ella! ¿Qué apreciáis? ¡¡¡Torturas!!! Y una polla con orejas. Miradla bien. ¿Habeis mirado sus ojos, su ausencia de ojeras, sus dientes, su esbelta figura, su forma de hablar? Ni siquiera en seis años le han vaciado su estúpido, cruel y criminal cerebro de vedette pornoimperialista. Si algo se le puede criticar a las FARC-EP es el haber alimentado con recursos del pueblo de manera TAN SOBRESALIENTE a esos putos esbirros del imperialismo. Cómo se pueden malgastar de esa manera los enormes esfuerzos populares colombianos en mantener a un ejército popular digno y subversivo. Algún día los futuros marulandas nos tendrán que explicar con suma paciencia dialéctica de qué nos ha servido conservarles la vida a esos putos bichejos.


Las FARC-EP no tienen nada que ver con el terrorismo. El terror lo practica la suciedad imperialista yanqui y sus putas hamburguesas. Las FARC-EP son una organización campesina revolucionaria que tiene Ideas, proyectos no sólo para una Colombia más justa y solidaria sino para una Humanidad más Justa y Libertaria. Y no como esa consumista infrahumanidad que ahora se apacienta más como un puto rebaño formado por atontados -y atontadas- que anda malmuriéndose en un estercolero industrial química y farmaceúticamente radiactivo.

El juego de la guerrilla campesina está siendo saboteado por los narcodólares del Imperio. Cualquier puta informática puede trabajar por salarios en dólares para el Imperio en esas putas y hediondas Universidades de la miseria. Y realizar mediante satélites estudios muy concretos de los mapas de las guerrilas de las FARC-EP.

Tenemos que tomar conciencia de lo que está en juego en Colombia. De manera parecida a aquellos versos tremendos del poeta peruano César Vallejo que escribiera sobre la guerra incivil española: ¿los recordáis?, en Colombia se está jugando el porvenir subversivo de la Humanidad.

Empezad a despertad. No colaboréis con el sucio y criminal imperio yanqui del pornocapital tanatocrático.

Hoy 4 de julio LA PUTA GRANÁ pone de manifiesto que se puede luchar contra el Imperio yanqui y sus putas secuelas... ¡¡¡Viva la lucha armada contra el imperialismo de las Hamburguesas y las Cocas que traen colas!!!!


viernes, 6 de junio de 2008

Poesía popular e ironía dialéctica contra la Puta Patraña



HAY un gallo de pelea, en España, y muy locuaz, de grande y dorado pico, que se llama Federico, y temprano canturrea en corral episcopal. Tras leer El capital , siendo aún Federiquillo, se hizo rojo contumaz de la hoz y del martillo, y a la China se marchó sin pasaporte oficial. Impregnose de amarillo por mejor asimilar de Mao la revolución, que había que propagar a bombo, caja y platillo como nueva religión, o a bombazo y a gatillo, si así era de rigor.

En Oriente prosiguió poco tiempo en el error, pues encontró la verdad cuando se desorientó de una forma casual. Como a San Pablo ocurrió, previo a entrar en santidad, que camino hacia Damasco, ya cerca de la ciudad, del caballo se cayó y al darse contra un peñasco abjuró de sopetón del falso credo judaico para entrar en puridad; a Federico ocurrió algo casi similar. Pues fue a pegarse un morrón en la cabeza al viajar desde Shanghai a Hong Kong, en moto con sidecar, volviendo a la cristiandad por la hostia que se dio.

Aunque encontró la verdad, como era de esperar por efecto del morrón, aquel uso racional tan ágil de su pollez lo ha acabado de perder y no lo ha vuelto a encontrar, ocupando su lugar: odio, invectiva y rencor contra gallipavo aquel que sostenga otra opinión o no cante como él. Y nadie sabe por qué, pues sólo lo sabe Dios. ¡A la mierda! el Libro Rojo, un coñazo de impostura, hoy asunto de despojo fermentando en la basura. ¡Venga el Nuevo testamento, el gobierno de los curas, abajo los dictadores, no todas las dictaduras, que aquellas de guante blanco meten al malo en cintura!

De amarillo accidental y bermejo ocasional, si a la izquierda dio la espalda, de color siguió tal cual, con bandera roja y gualda de español fundamental. Todo aquel que no la quiera por quererla tricolor, que no se llame español, llámese ruso, mogol o de otra patria cualquiera, pero, de la suya, no. Es curioso y es chocante que gallo quiquiriquí, de mala «hache», no obstante como supra ya advertí y exadicto comunista de la escuela de Pekín, se haya vuelto evangelista, cobre sueldo de la Iglesia, que bien contante y sonante, y la nómina en latín, es dinero vergonzante por ser de trabajo ruin.

Aunque el nombre Federico, en el idioma teutón, es un «príncipe de paz», guerrea sin compasión, a su antojo, voluntad y muy poca discreción, por ser ave liberal. Y clava con mucho ardor a su izquierda el espolón por un desvío nasal, pues en esa dirección es que le huele fatal. Mas, si percibe un olor que también le huela mal, a la diestra Federico con violencia le echa el pico como a alondra el gavilán, picoteando al zullón hasta echarlo del corral.

Por no cantar como él, este gallo campeador oriundo de Teruel, pica que pica a Piqué, al alcalde Gallardón, y hasta el diario ABC tampoco se libra de él, si no hay satisfacción. Pica y pica, y ya es el colmo, al mismísimo del Olmo, el patriarca de la antena, y hasta a Iñaqui Gabilondo, colega de otra cadena conocida como SER, que le han dado de comer muy ricas sopas con ondas, y ahora zahiere y condena sin cejar de arremeter desde su micro-patena.

Cuando zurra la badana, blande pico y espolón, y antes de que asome el sol canta todas las mañanas con aire de desafío, molto presto en mi bemol: Qui il gallo sono io , la canción napolitana dicha en lenguaje español: «Aquí el que canta soy yo».Y este gallo, a lo play-boy, almuecín de la mañana, a todo enmienda la plana, no escapándose Rajoy, gallego de vengo y voy, pero salvando a Zaplana, che de cuna valenciana, que, si bien se aparte hoy, nadie duda que mañana será el que carde la lana dentro de la oposición. A menos que Gallardón no le haga blanda cama, con buena manta y colchón.

Al alba de los maitines de la radio-comunión, llama «maricomplejines» a quien renuncie a la acción o no secunde sus fines, si ordena concentración o en la calle exhibición de banderas y pasquines. Picajoso y picatero, a quien pica sin piedad, a despecho y por capricho, es a un pobre zapatero abreviado en ZP, al que pone como un Cristo por haber echado a un mico bigotudo del poder, esposado a una Botella, a George Bush y Tony Blair.

Y también si hay que picar, como leña se da al mono, le dio pico a Pepe Bono, cuando era mandamás de la cúpula marcial, por no dejarse atizar con la bandera de España, al grito de ¡dadle caña!, en la Puerta de Alcalá. ¿A qué viene tanto armar del manchego si, en verdad, ese golpe nunca entraña ofensa a la dignidad? ¡Dichoso aquel que tuviera un chichón en la sesera por la leche que le dieran con la enseña nacional! Volvería a la verdad, cual Federico en Oriente, si se hubiera torpemente desatado del ronzal.

Tampoco la monarquía, su corte y feligresía se libran de tu espolón, puyazo y antipatía, cantando con alegría, bandurrias y acordeón, esta singular jotica de ofrenda a La Pilarica, dedicada al rey Borbón: « Ay, Juan Carlos, si no abdicas y partes con viento fresco en tu velero Bribón, por bien de la institución seguiré pica que pica en honor de mi nación, de tu suegra Federica, por llamarse como yo, y de tu hermosa nietica porque se llama Leonor».

En hablando del pasado de nuestra gloriosa España, Federico imparte saña con el pico muy afilado, horadando en las entrañas de quien salió derrotado de aquella incivil campaña. ¿Quién fue el tipo que predijo esta blasfemia tamaña: «Yo quitaré el crucifijo de las escuelas de España», siendo el hombre más «negao» por haber «sembrao» cacao, cardos, zarzas y cizaña? Azaña. ¿Y quién miserable y ruin se llevó el oro de España a la Rusia de Lenín? Negrín ¿Y el demagogo más fiero que sentía gran desprecio por el mundo del dinero y por contra más aprecio hacia el pobre jornalero? Pues un Largo Caballero. ¿Y de todos el más necio? ¡Quién iba a ser, Indalecio! ¿Quién le dio lustre al gatillo, en tierra de Paracuellos, llenando de sangre aquello bajo la hoz y el martillo? Carrillo. ¿Y quién, inmediatamente, les echó de España a todos, siendo, no obstante, indulgente y dulce como el membrillo? El Caudillo. ¡Bendita tu rebelión, gloria a ti, Generalísimo!, por salvar a la nación de las garras del marxismo, anarquía y desunión. Viendo a la patria maltrecha, perdida sin remisión, la orientaste cara al sol bajo un yugo y unas flechas sin miedo a la insolación. En deseos yo me ardo llegue inminente la fecha de elevar a los altares a Su Excelencia de El Pardo y juntito, a su derecha, doña Carmen, con un nardo, ataviada de collares, sonriente y satisfecha cual Gioconda de Leonardo».

Federico, Federico, oye rico, templa el pico, descansa un poco, no más, que ese pico, Federico, se te puede lastimar. Por picar en Cataluña, te quebraron la pezuña, que por ello cojo vas. Y si picas sin parar, ese pico, Federico, pronto muy romo será. De tal modo que, mañico, puedes quedarte sin pico, y ya no podrás echar a la siniestra el hocico, ni tampoco a la derecha, si ella a tu gusto no está. Desbrava los espolones, deja de tanto picar, ni cantes al gallear de otros sus restricciones y nada de tus excesos, más propios de contriciones, maldiciente caporal. No siendo así, Federico, sin continencia a largar veneno por ese pico todo el día sin cesar, poniendo acaso en peligro la concordia nacional, te digo, cantamañanas, si crees en Dios, Federico, él te habrá de castigar, con la Cope, sacro aprisco y tu corte terrenal.

Agudo picador de rompe y rasga, agraz cultivador de la matraca, del insulto y del denuesto, preclaro voceador de ofensa experto, temprano agitador aún somnoliento; y activo capiscol en sacro huerto, de darte un repelón no me arrepiento. Con varapalo y puñal, mas siendo leve la pulla que no me gusta sangrar pues la herida me repugna, ni cosa que más me irrite que la «fiesta nacional» , te lo digo de verdad, esa verdad que no es tuya, la tuya, guárdatela, nos la oficies con casulla, coro, campana, aleluya y anuencia episcopal.

José Luis Gavilanes Laso (Diario de León)

domingo, 1 de junio de 2008

Para una genealogía de las violaciones sistemáticas: el PUTO modelo de la ORGANIZACIÓN DEL TERRORISMO DESDE LA AMÉRICA DEL NORTE


La violación como un instrumento de guerra total en el siglo XXI


David ROSEN


Louise Arbour, la comisionada de la ONU para Derechos Humanos, anunció recientemente su decisión de dejar el cargo y no presentar su candidatura para un segundo mandato. Leyendo entre líneas el lenguaje formal de un respetable diplomático, resulta patente que Arbour tira la toalla disgustada con el fracaso de la ONU en punto a encarar seriamente las crisis morales fomentadas por la “guerra al terror” librada por la administración Bush.


Arbour tuvo un famosos rifi-rafe con el exrepresentante estadounidense en la ONU, John Bolton, en 2006 a propósito de la invasión israelí del Líbano. Ella había sugerido que los dirigentes israelíes podrían ser imputados por crímenes de guerra. “Ya saben, en América”, replicó Bolton, “no es costumbre que los fiscales vengan a la gente con amenazas fundadas en artículos periodísticos”. Y remató con displicencia: “De jurista a jurista, yo le diría esto a la señora Arbour: que reflexione detenidamente sobre su ética y sus responsabilidades profesionales, antes de amenazar con cargos penales fundándose en informes periodísticos”.


Arbour, exfiscal jefe del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (responsable de la acusación contra Slobodan Milosevic) y exjueza de la Corte Suprema canadiense, reconoce los crímenes de guerra en cuanto los ve. Es evidente que estaba harta del doble lenguaje enmascarado como justicia. Las prohibiciones tradicionales contra los crímenes de guerra, la tortura y, de manera superlativamente escandalosa, el terror sexual contra niñas y mujeres, han ido erosionándose en los últimos siete años. Arbour ya no pudo más.


La violación es violencia y terror, disfrazados de pasión


La violación de mujeres (ocasionalmente, de hombres) no-combatientes por parte de soldados durante la guerra es un rasgo que acompaña a las relaciones sociales humanas desde los tiempos más remotos. El Viejo Testamento está colmado de historias de violaciones de mujeres por tribus conquistadoras. Han sido inveteradamente violadas y raptadas como “botín de guerra”, y a menudo forzadas a casarse con sus captores para sobrevivir. El rapto de Helena de Troya sigue siendo, dos milenios y medio después, un testimonio de las consecuencias de la conquista masculina.


Las informaciones sobre violaciones de mujeres no-combatientes por parte de soldados estadounidenses en Afganistán e Irak parecen limitadas. Sin embargo, dado el inherente secretismo y los repetidos encubrimientos, la verdadera historia de la violación de guerra no saldrá probablemente a la luz hasta mucho después de que termine la ocupación.


Durante la guerra de Vietnam, Susan Brownmiller y otros (por ejemplo, en Against Our Hill, 1975) acusaron a los soldados norteamericanos de violar a mujeres vietnamitas. Pero no ha sido sino hasta muy recientemente que se ha revelado la plena y confirmada dimensión de las atrocidades cometidas por las fuerzas estadounidenses en Vietnam, muy superior a la hasta hace poco sospechada. Informaciones aparecidas en el Toledo Blade (19 de octubre de 2003) y en Los Angeles Times (6 de agosto de 2006) mencionan más de trescientas atrocidades (incluidas violaciones) que acabaron siendo confirmadas por investigadores del ejército, y eso sin incluir el más notorio de los crímenes de guerra estadounidenses, la masacre de My Lai en 1968.


Aunque los casos de incidentes de violaciones por parte de los actuales soldados estadounidenses puedan parecer relativamente escasos, no puede decirse lo mismo de otras fuerzas militares desplegadas por el mundo. Los conflictos en la República Democrática del Congo (RDC) y en Darfur, como otros previos en Ruanda o en Bosnia-Herzegovina, Myanmar y Somalia, estuvieron salpicados de un sinnúmero de violaciones confirmadas. El uso de la violación como instrumento de guerra pudo también comprobarse en conflictos recientes en Bangladesh, Camboya, Costa de Marfil, Chipre, Timor Oriental, Haití, Liberia, Perú y Uganda.


La violación es la invasión más traumática que una persona pueda infligir a otra. Ha ido inveteradamente malinterpretada como un acto sexual. Aun cuando representa uno de los intercambios físicos más vigorosos, a menudo incluyendo genitales y otras partes del cuerpo, la violación no es erótica, no es sensual, no es placentera. Es violencia y terror, disfrazados de pasión.


La guerra total moderna


La violencia y el terror inherentes a la violación hallan su más bárbara realización en tiempos de guerra, particularmente en las condiciones de la guerra total moderna. El general de la Guerra Civil estadounidense William Tecumseh Sherman fue un pionero de la guerra total con su infame “marcha al mar” de 1864. Su campaña, en efecto, destrozó al enemigo, tanto física como espiritualmente; puso término al más consecuente esfuerzo militar norteamericano.


Sherman creía que la guerra tenía que ser total; que tenía que pasar de un conflicto entre combatientes reconocidos a un conflicto que implicara a toda la sociedad del enemigo, incluyendo sus recursos naturales, el suministro agrícola y alimentario, los servicios públicos y otros elementos de la vida civil.


Esa alteración en la estrategia militar no hizo sino ir a peor en el siglo XX. La I y la II Guerras Mundiales añadieron la aviación y los gases tóxicos, y luego las cámaras de gas, los bombardeos ígneos y las armas nucleares al arsenal de la guerra total. Ese robustecido arsenal armamentístico extendió el modelo de compromiso militar global de Sherman de la destrucción de infraestructura civil a la aterrorización de la población civil. Y, en el eufemístico lenguaje de la negación burocrática que distinguió al final del siglo pasado, las devastaciones infligidas a los civiles en la guerra total pasaron a llamarse “daños colaterales”.


Una nueva era en el modo de conducir la guerra está en camino. Difiere significativamente en varios respecto de los rasgos que definieron a la estrategia militar en el siglo XX. Primero, la conducción de la guerra parece limitada en lo tocante al despliegue de vastas fuerzas militares y ejércitos masivos; la Primera Guerra del Golfo fue todavía una acción policíaca glorificada, en la que una “coalición” masivamente movilizada aplastó a un Estado peregrino de segunda fila. Segundo, la conducción de la guerra aparece como limitada en lo tocante al empleo del armamento más poderoso puesto a disposición por el complejo militar-industrial ; la victoria en la I y en la II Guerra Mundiales estuvo predeterminada por el máximo despliegue de las más avanzadas tecnologías de masacre masiva.


Nuestra nueva era de conducción de la guerra parece definirse por conflictos contenidos, por batallas restringidas a Estados nacionales colapsados y por el uso limitado de armamento avanzado, implicando raramente alianzas multiestatales que se combatan sin tregua entre sí. En esta nueva era de guerra total, los daños colaterales se han convertido en un objetivo legítimo de conflictos sin fuego.


Violación y guerra total


Una de las consecuencias de esta nueva era del conflicto militar es el cambio del papel desempeñado por la violación. Primero, ha habido un incremento en el número de violaciones registradas; ese incremento se refleja en (a) la cifra de violaciones registradas en un determinado conflicto y (b) en la cifra global de conflictos registrados en el mundo. Segundo, más militares han adoptado la violación como técnica operativa (no oficial) en sus campañas de guerra total. Mientras que el enemigo masculino combatiente es golpeado o tiroteado, a veces torturado, violado o aun asesinado tras ser capturado, la violación sistemática de niñas y de mujeres aparece como una técnica innovadora y aceptada de la presente cultura de la guerra total.

Viniendo a cumplir la sombría visión de Sherman, la línea entre el guerrero y el no combatiente, entre el soldado y el civil, ha sido formalmente borrada. Ocurrido esto, la conducción de la guerra no tiene ante sí sino un territorio virgen al que saquear sistemáticamente: el ser físico del enemigo, su cuerpo vivo. A los varones adultos se les saquea con la tortura; a algunos varones jóvenes y a mujeres de todas las edades, con la violación. Para las mujeres, el saqueo, la invasión y la violación dañan y estigmatizan de consuno. Algunos creen que violación significa polución, tanto de la mujer como de los “frutos” de conquistarla. La violación ha llegado a ser el rasgo definitorio de la guerra total en estos primeros años del siglo XXI.


El pasado verano {septentrional] el tercer soldado estadounidense de la Compañía B, Primer Batallón, Infantería 502, División Aerotransportada 101, fue sentenciado por tomar parte en la violación y el asesinato de una familia iraquí en Mahmudiya, una aldea suní situada a 30 kilómetros de Bagdad. Como tal vez algunos recuerden, esos soldados irrupieron en un hogar familiar, violaron a la adolescente Abeer Quassim al-Janabi a la vista de sus padres y de su hermanita de 7 años, y luego la asesinaron, junto al resto de la familia. Por esos crímenes, los soldados recibieron una condena de cárcel que, en total, sumaba más de 300 años.


Este tercer soldado es Jesse Spielman, un soldado raso del ejército de los EEUU de 23 años de edad; fue condenado a 110 años. A comienzos de ese mismo año, el sargento Paul Cortez había sido condenado a 90 años y en noviembre de 2006 al especialista James Barrer le había caído una sentencia de 100 años. Cada uno de ellos fue hallado culpable de cuatro cargos de asesinato, violación, conspiración para la violación, allanamiento de morada con propósitos de violación y conspiración para cometer violación. En marzo de 2007, el soldado raso de primera clase Bryan L. Howard, de 19 años de edad, tras declararse culpable de controlar comunicaciones de radio, fue condenado a 27 meses de confinamiento.


Steven Green, descrito como el cabecilla del grupo, fue licenciado en marzo de 2006 por motivos psiquiátricos, aparentemente antes de que el ejército tuviera noticia del episodio de Mahmudiya, y aguarda ahora juicio. Los testimonios en la corte de justicia documentan la siguiente secuencia del horror: Cortez y Kaker violaron a la chica; Green disparó contra los padres y la hermanita; luego violó a la chica, la mató y, todos, vertieron queroseno sobre su cuerpo y le prendieron fuego. A comienzos de este año, los fiscales federales en Louisville anunciaron su intención de solicitar la pena de muerte para Green.


La víctima adolescente era Abeer Quassim Hamza al-Janabi; Abeer significa “fragancia de las flores”. Las imágenes de los perpetradores del crimen muestran a unos hombres jovencísimos, no sólo inexpertos y faltos de mundanidad, sino carentes de toda preparación para los horrores bélicos que les aguardaban en Irak. Green declaró a un periodista: “Esta guerra es diferente de todas las guerras en las que combatieron nuestros padres y nuestros abuelos. Aquellas guerras eran para algo. Esta es una guerra para nada”.


Los soldados parecen tan víctimas de la guerra total de Bush como lo son Abeer y su desdichada familia.


La violencia sexual en el Congo es la peor del mundo


El 29 de julio de 2007, un caso particularmente sombrío de carnicería humana tuvo lugar en la República Democrática del Congo (RDC). De acuerdo con un informe de la ONU, un soldado en la provincia septentrional de Kivi supuestamente violó y luego macheteó hasta la muerte a una mujer Hutu y a su bebé de tres meses.


Un comunicado de prensa de la ONU dice que la violación resultaba emblemática de “las violaciones cometidas por la policía nacional congoleña y por grupos rebeldes armados, que incluían el asesinato y la violación de aldeanos y la extorsión y el robo a civiles”. Yakin Ertürk, la relatora especial de la ONU en materia de violencia contra las mujeres, denunció la violencia sexual en la RDC como la peor que había visto en su vida.


De acuerdo con la ONU, se registraron 27.000 asaltos sexuales en 2006 en la provincia del sur de Kivi, y se cree que esto es sólo una fracción del número total de casos de violación en el país. “La violencia sexual en el Congo es la peor del mundo”, dijo John Colmes, el subsecretario de la ONU para asuntos humanitarios. “El volumen de las cifras, la indiscriminada brutalidad, la cultura de la impunidad... son sobrecogedores”.


Otros observadores occidentales se muestran igualmente apabullados por lo que aparenta ser un nivel sin precedentes de violencia sexual. Malteser International, una agencia de cooperación de la Orden Soberana de Malta que trabaja en el Congo oriental, informa de que en una aldea, Shabunda, el 70% de las mujeres admiten haber sido sometidas a violencia sexual. André Bourque, un consultor canadiense que trabaja con grupos de cooperación en el Congo oriental, alertó de que “la violencia sexual en el Congo alcanza un nivel jamás alcanzado en sitio alguno. Es todavía peor que en Ruanda cuando el genocidio.”


Entre los perpetradores de violencia sexual se hallan las tropas del gobierno congoleño, estimadas como criminales de la peor especie. Se incluyen también en esa categoría los llamados Rastas, grupos paramilitares que aterrorizan las zonas rurales secuestrando y violando mujeres, quemando bebés y masacrando a quienquiera que les desafíe. El grueso de ellos procede de las antiguas milicias Hutu que se refugiaron en Ruanda luego de las guerras genocidas de 1994 y sobrevivieron en el corazón de la selva, reconocibles por sus espantosos chándales brillantes y sus camisetas de Los Angeles Lakers. Están, además, las milicias locales llamadas Mai-Mai, que apelan a una mitología militar harto más arcaica: se untan con aceite antes de entrar en batalla (New York Times, 7 octubre de 2007).


Desde 2003, la región de Darfur en Sudán occidental ha sido el lugar del terror sistemático. De acuerdo con Amnistía Internacional, “en esos ataques, se mata a los hombres, se viola a las mujeres, y los aldeanos son dispersados tras el incendio de sus hogares; sus cosechas y su ganado, medios principales de su subsistencia, son o quemados o saqueados” (Amnistía Internacional: “Darfur: la violación como arma de guerra: la violencia sexual y sus consecuencias”, 19 de julio de 2004).


Se estima que, hasta la fecha, en Darfur, unos 2,5 millones de personas han sido desplazadas, más de 400.000 han muerto y un sinnúmero de mujeres y niñas han sido violadas o sexualmente aterrorizadas. Un informe de 2007 de Refugees International descubrió que “la violación de mujeres en Darfur no es esporádica o aleatoria, sino que está inexorablemente vinculada con la destrucción sistemática de sus comunidades”. Sostiene que los milicianos janjawid, sostenidos por el gobierno, los “jinetes armados o ‘milicia árabe’”, practican la violación como arma de limpieza étnica (Refugees International: “Leyes sin justicia: una valoración de las leyes sudanesas sobre las supervivientes de las violaciones”).


Más recientemente, un informe escrito en marzo de 2008 por Louise Arbour descubrió “claros indicios” de que miembros de las Fuerzas Armadas sudanesas (FAS) violaron a mujeres y niñas en Sirba, al noroeste de la capital de Darfu, El Geneina. El informe afirmaba que un testigo ocular vio “a cuatro niñas escoltadas hasta una choza abandonada y allí violadas a punta de fusil por un grupo de soldados pertenecientes a las FAS”.


Dos ejemplos más documentan el uso creciente del terror sexual sobre mujeres y niñas desde el final de la Guerra Fría. La ONU estima que en Ruanda más de 500.000 mujeres y niñas han sufrido formas brutales de violencia sexual, incluyendo la violación colectiva y la mutilación sexual, a raíz de lo cual muchas contrajeron el SIDA. En Bosnia, se estima que más de 40.000 mujeres musulmanas fueron violadas y que algunas muchachas que quedaron embarazadas fueron obligadas a mantener el embarazo y a dar a luz al hijo “del enemigo”. Esos ejemplos sugieren un acrecido uso de la violación como técnica de la guerra total.


La guerra total es la autonegación de la modernidad


En su elegante meditación La guerra es una fuerza que nos da sentido, Chris Hedges capta el papel deshumanizador de la guerra:


La guerra quiebra inveteradas prohibiciones contra la violencia, la destrucción y el asesinato. Y eso trae a menudo consigo el desplome de normas sexuales, sociales y políticas inveteradamente observadas, pues la dominación y la brutalidad en el campo de batalla terminan por ingresar en la vida personal. La violación, la mutilación, el abuso y el latrocinio son el resultado natural de un mundo en el que lo que impera es la fuerza, de un mundo en el que los seres humanos son puros objetos” (Guerra, pág. 103).


Una guerra puede ser una revolución social o un genocidio étnico, un choque de ejércitos enemigos o un conflicto civil. Una guerra puede liberar a la gente, o exponerle a la peor venganza masiva. En cualquiera de los casos, lo cierto es que se quiebran inveteradas prohibiciones, lo que Freud llamó el superego. Las gentes ya no son ellas mismas. Sin embargo, la venganza de guerra puede racionalizarse y convertirse en una doctrina aceptada de táctica militar.


El general Sherman, que introdujo la guerra total, observó una vez: “No estamos combatiendo solamente contra ejércitos enemigos, sino contra un pueblo hostil, y tenemos que hacer sentir a viejos y a jóvenes, a ricos y a pobres, la dureza de la guerra”. Urgió a sus compañeros unionistas a “hacer de la guerra algo tan terrible... [y] hacer que [los no combatientes] sufran a tal punto la guerra, que tengan que pasar generaciones antes de que puedan volver a pensar en ella como una posibilidad”.


Sherman desarrolló la estrategia de la guerra total a partir de su experiencia en la Segunda Guerra contra los [indios] semínolas (1835-1842), en la que sirvió bajo el mando del general (y futuro presidente) Zachary Taylor. Le impresionó superlativamente el uso innovador que los nativos hacían de los ataques móviles, que les permitían atacar y desaparecer con rapidez.


En vista de ese modo poco ortodoxo de hacer la guerra, propugnó la erradicación total de los indios semínolas. “Quiero que seáis osados, emprendedores, que andéis siempre sobrados de energía”, dijo a sus soldados; “cuando empecéis, tenéis que llevar a cabo una campaña de aniquilación, de arrasamiento y completa destrucción...”. Destacó, en particular, la importancia de destruir los enclaves semínolas y del asesinato indiscriminado de guerreros; puso como objetivos bélicos las granjas en tiempo de cosecha y los rebaños de búfalos, a fin de eliminar las fuentes alimentarias del pueblo semínola.


En el último siglo y medio, la guerra total ha sido sistemáticamente extendida de las fuentes alimentarias a las inocentes víctimas colaterales, y luego, a cualquiera que, por decirlo con los términos de Sherman, sea parte del “pueblo hostil”. La decisión de Louise Arbour de dimitir de su cargo en la ONU atestigua hasta qué punto las políticas de guerra total de la administración Bush están promoviendo crisis morales internacionales.


El convertir a mujeres y niñas en objetivos militares de asalto sexual y violación ha llegado a ser la más extrema expresión de esta crisis. Ya se trate de milicos rasos estadounidenses o de janjawids en Darfur, la violación es un instrumento de guerra total. La violación es una forma de tortura dirigida especialmente a las mujeres. Está pensada, no solo para infligir daño, sino para avergonzar a la víctima socavando su sentido de dignidad y aun de identidad personal.


Además de ser violadas en el curso de la guerra total, los informes muestran que las niñas y las mujeres están siendo cada vez más sometidas a la prostitución forzada y al tráfico sexual en enclaves no bélicos de intensificada globalización. Esos crímenes documentan hasta qué punto la Guerra total se extiende a la vida cotidiana. La guerra está migrando de los remotos campos de batalla a los centros urbanos; de conflictos reconocidos entre ejércitos enemigos a lo que no es sino un aspecto del comercio ilícito que estraga a las naciones en vías de desarrollo. La guerra total es la autonegación de la modernidad.


David Rosen es un analista político norteamericano que escribe regularmente en medios electrónicos alternativos, como Counterpunch.

Traducción para www.sinpermiso.info: Ramona Sedeño y Ricardo Timón

El Puto Terrorismo (Made in bastardos Hundidos) y el silencio cómplice de los putos medios de incomunicación


Los gastos multimillonarios y sin control del Pentágono

Por: Juana Carrasco Martín
Correo: internac@jrebelde.cip.cu
30 de mayo de 2008 00:18:47 GMT

Son los amos y amigos, por tanto, durante cinco años de guerra y ocupación han hecho y deshecho sin rendir cuentas. Se trata de los contratistas y del Pentágono, quienes olímpicamente han ignorado las reglamentaciones. Ahora, un reporte de auditoria sobre el extendido presupuesto de defensa para las operaciones en Iraq y Afganistán revela gastos no chequeados por miles de millones de dólares.

El Departamento de Inspección General revisó contratos de defensa por 8 200 millones de dólares y resultó que más de 7 700 millones no podían ser justificados apropiadamente. Hummm...


Pero ahí no queda la cuenta. De acuerdo con el informe y las declaraciones formuladas ante un comité congresional por la subinspectora general, Mary Ugone, la falta de contabilidad de los fondos para comprar armas, vehículos, equipos de construcción y servicios de seguridad falló en el 95 por ciento de los estándares básicos.


Citada por la AFP la pasada semana, Ugone dijo que «estimaban que el ejército había hecho pagos comerciales por 1 400 millones de dólares que carecían de la más mínima documentación, un reporte de recibo, una factura, un vale certificado; y otros 6 300 millones abarcaban 27 pagos con igual incorrección en los requerimientos regulados.


Las anomalías abarcaban también 1 800 millones en activos iraquíes dados por el Departamento de Defensa de EE.UU. «sin absolutamente ninguna contabilidad», según afirmó el congresista Henry Waxman, presidente de un Comité de la Cámara de Representantes que debe controlar estos acápites. En ese caso «los investigadores examinaron 53 vales de pago y no pudieron encontrar ni uno solo que pudiera explicar adecuadamente adónde había ido el dinero», subrayó el representante.


Pero tampoco terminó ahí la lista de las irregularidades, a otros 5 000 millones de dólares, utilizados en apoyo de las fuerzas de seguridad iraquíes, tampoco se les pudo seguir adecuadamente la pista, y esto ya estaba detectado en otro informe del Inspector General en noviembre de 2007.


Cuando se suman estos importes da como resultado que el Departamento de Defensa de Estados Unidos es incapaz de rendir cuentas sobre unos 15 000 millones de dólares.


Una semana más tarde, este último jueves de mayo, la agencia AP traía nuevas informaciones sobre el caso, pero esta vez se daban las justificaciones: no eran suficientes los auditores de la Dirección de Inspección General para investigar los casos de corrupción y fraude allende los mares, especialmente en Iraq y Afganistán, donde los militares estaban empleando a contratistas para ayudar a las operaciones, por lo tanto, eran más vulnerables al fraude, el derroche y el abuso «minando la misión del Departamento».


Las agencias informativas no han mencionado ningún nombre de contratistas vinculados a este evidente negocio turbio, pero para nadie es noticia que uno de los más controversiales contratistas beneficiados del gran negocio de la guerra en Iraq es Halliburton, la empresa que justamente presidió Dick Cheney, el vicepresidente de Bush, hasta que asumió la autoridad del imperio desde su cargo en la Casa Blanca.


Mediante su subsidiaria KBR, la corporación texana monopolizó prácticamente los dineros procedentes de los gastos despilfarradores y la mala gestión.


Para dar una respuesta tardía a ese privilegio, criticado desde que comenzaron a dispensarse los contratos, ahora, solo ahora, el gran y prácticamente único contrato del Pentágono en Iraq ha sido dividido entre tres compañías, según publicaba hace apenas cinco días atrás The New York Times.


Sin embargo, anotaba el diario que el nuevo negocio con KBR, Fluor Corporation y DynCorp International, podría resultar en costos incrementados para los contribuyentes norteamericanos y todavía una debilidad mayor en el control por parte de los militares, además de ganancias superiores para el trío que lo pagado a KBR durante cada año desde el comienzo de la guerra.

Se trata de un contrato dividido entre tres para proveer comida, albergues y servicios básicos para los soldados estadounidenses, durante diez años, bajo el pago de 150 000 millones de dólares, una cifra realmente estremecedora, si se supone que Halliburton Company y la KBR que fuera su subsidiaria hasta hace poco, recolectó más de 24 000 millones de dólares desde el comienzo de la guerra.


Pero no es más interesante la cifra que la engañosa presentación del caso, puesto que pareciera que Fluor Corporation y DynCorp International son nuevas en esa plaza, cuando en realidad ellas también han sido bendecidas con jugosos contratos en guerra imperial, y no han estado exentas de las trapisondas de KBR.


Kellog, Brown and Roots, que ese es su nombre completo, cargó sus cuentas al Pentágono con 200 millones de dólares más de lo debido por comidas que nunca les sirvió a los soldados, dispensó agua contaminada a las tropas norteamericanas y, por demás, ha sido acusada por algunas de sus empleadas porque no las protegió de asaltos sexuales de sus coempleados.

Una simple frase dicha por el senador Byron L. Dorgan, un demócrata de Dakota del Norte, y publicada por The New York Times, serviría para sellar el pacto que de seguro llevará a nuevas expresiones del fraude y la corrupción que han caracterizado a la administración Bush, la del hijo: «Esto es solo otro verso en la misma vieja canción».

Fidel es el único que se toma en serio los putos mítines de la Putocracia yanqui


Reflexiones del compañero Fidel
La política cínica del imperio


«El discurso del candidato Obama se puede traducir en una fórmula de hambre para la nación, las remesas como limosnas, y las visitas a Cuba en propaganda para el consumismo y el modo de vida insostenible que lo sustenta», comentó el líder cubano en su análisis sobre las palabras que pronunciara Obama ante la Fundación Cubano-Americana el pasado día 23
Reflexiones anteriores del compañero Fidel
Correo: digital@jrebelde.cip.cu
26 de mayo de 2008 09:42:53 GMT



No sería honesto de mi parte guardar silencio después del discurso de Obama la tarde del 23 de mayo ante la Fundación Cubano-Americana, creada por Ronald Reagan. Lo escuché, como hice con el de McCain y el de Bush. No guardo rencor hacia su persona, porque no ha sido responsable de los crímenes cometidos contra Cuba y la humanidad. Si lo defendiera, les haría un enorme favor a sus adversarios. No temo por ello criticarlo y expresar con franqueza mis puntos de vista sobre sus palabras. ¿Qué afirmó? "A través de mi vida ha habido injusticia y represión en Cuba, y nunca durante mi vida el pueblo ha conocido la verdadera libertad, nunca en la vida de dos generaciones ha conocido el pueblo de Cuba una democracia... no hemos visto elecciones durante 50 años... Nosotros no vamos a soportar estas injusticias, juntos vamos a buscar la libertad para Cuba," les expresa a los anexionistas y continúa: "Esa es mi palabra. Ese es mi compromiso. ... es hora de que el dinero estadounidense haga que el pueblo cubano sea menos dependiente del régimen de Castro. Voy a mantener el embargo... "El contenido de las palabras de este fuerte candidato a la Presidencia de Estados Unidos, me exonera de la necesidad de explicar el porqué de esta reflexión. El propio José Hernández, uno de los directivos de la Fundación Cubano-Americana al que Obama elogia en su discurso, era el propietario del fusil automático de calibre 50, mirilla telescópica y rayos infrarrojos capturado por casualidad junto a otras mortíferas armas, durante su transportación por mar hacia Venezuela, donde la Fundación proyectó asesinar al que esto escribe en una reunión internacional que tuvo lugar en Margarita, estado venezolano de Nueva Esparta.


El grupo de Pepe Hernández deseaba volver al pacto con Clinton, a quien el clan de Mas Canosa traicionó, ofreciéndole mediante fraude la victoria a Bush en el 2000 porque había prometido asesinar a Castro, algo que todos aceptaron gustosos. Son rejuegos políticos propios del sistema decadente y contradictorio de Estados Unidos.


El discurso del candidato Obama se puede traducir en una fórmula de hambre para la nación, las remesas como limosnas, y las visitas a Cuba en propaganda para el consumismo y el modo de vida insostenible que lo sustenta. ¿Cómo va a enfrentar el gravísimo problema de la crisis alimentaria? Los granos hay que distribuirlos entre los seres humanos, los animales domésticos y los peces, que de año en año son cada vez más pequeños y más escasos en los mares sobreexplotados por los grandes arrastreros a los que ningún organismo internacional fue capaz de frenar. No es fácil producir carne a partir del gas y el petróleo. El propio Obama sobreestima las posibilidades de la tecnología en la lucha contra el cambio climático, aunque está más consciente que Bush de los riesgos y del escaso tiempo disponible. Podría asesorarse con Gore, que es también demócrata y dejó de ser candidato, porque conoce bien el ritmo acelerado en que se incrementa el calentamiento. Su cercano rival político aunque no aspirante, Bill Clinton, experto en leyes extraterritoriales como la Helms-Burton y la Torricelli, puede asesorarlo en un tema como el bloqueo, que prometió erradicar y nunca cumplió.


¿Cómo se expresó en su discurso de Miami el que sin duda es, desde el punto de vista social y humano, el más avanzado candidato a la postulación presidencial en Estados Unidos? "Durante 200 años" —dijo— "Estados Unidos ha dejado en claro que no vamos a soportar la intervención en nuestro hemisferio, sin embargo debemos ver que hay una intervención importante, el hambre, la enfermedad, la desesperación. Desde Haití hasta Perú podemos hacer algo mejor las cosas y debemos hacerlo, no podemos aceptar la globalización de los estómagos vacíos... " ¡Magnífica definición de la globalización imperialista: la de los estómagos vacíos! Debemos agradecérselo; pero hace 200 años Bolívar luchó por la unidad de América Latina y hace más de 100 años Martí dio su vida combatiendo contra la anexión de Cuba a Estados Unidos. ¿Dónde están las diferencias entre lo que proclamó Monroe y lo que dos siglos después proclama y reivindica Obama en su discurso? "Tendremos un enviado especial de la Casa Blanca, como lo hizo Bill Clinton" —expresó casi al concluir— "... vamos a ampliar el Cuerpo de Paz y les vamos a pedir a más jóvenes que hagan que nuestros vínculos con las gentes se hagan más fuertes y quizás más importantes. Podemos forjar el futuro, y no dejar que el futuro nos forje a nosotros." Es una bella frase, porque admite la idea, o al menos el temor, de que la historia hace a los personajes y no al revés.


Los Estados Unidos de hoy no tienen nada que ver con la declaración de principios de Filadelfia formulada por las 13 colonias que se rebelaron contra el colonialismo inglés. Hoy constituyen un gigantesco imperio, que no pasaba en aquel momento por la mente de sus fundadores. Nada cambió sin embargo para los indios y los esclavos. Los primeros fueron exterminados a medida que la nación se extendía; los segundos continuaron siendo objeto de subastas en los mercados —hombres, mujeres y niños— durante casi un siglo, a pesar de que "todos los hombres nacen libres e iguales", como afirma la declaración. Las condiciones objetivas en el planeta favorecieron el desarrollo de ese sistema. Obama en su discurso atribuye a la Revolución Cubana un carácter antidemocrático y carente de respeto a la libertad y los derechos humanos. Es exactamente el argumento que, casi sin excepción, utilizaron las administraciones de Estados Unidos para justificar sus crímenes contra nuestra patria. El bloqueo mismo, por sí solo, es genocida. No deseo que los niños norteamericanos se eduquen en esa bochornosa ética.La revolución armada en nuestro país no habría sido tal vez necesaria sin la intervención militar, la Enmienda Platt y el coloniaje económico que esta trajo a la isla.


La Revolución fue producto del dominio imperial. No se nos puede acusar de haberla impuesto. Los cambios verdaderos pudieron y debieron originarse en Estados Unidos. Sus propios obreros, hace más de un siglo, lanzaron la demanda de las ocho horas, hija de la productividad del trabajo.Lo primero que los líderes de la Revolución Cubana aprendimos de Martí fue creer y actuar en nombre de una organización fundada para llevar a cabo una revolución. Siempre dispusimos de facultades previas y, una vez institucionalizada, fuimos elegidos con la participación de más del 90 por ciento de los electores, como es ya costumbre en Cuba, y no la ridícula participación que muchas veces, como en Estados Unidos, no llega al 50 por ciento de los electores. Ningún otro país pequeño y bloqueado como el nuestro habría sido capaz de resistir tanto tiempo, a base de ambición, vanidad, engaño o abusos de autoridad, un poder como el de su vecino. Afirmarlo constituye un insulto a la inteligencia de nuestro heroico pueblo.


No cuestiono la aguda inteligencia de Obama, su capacidad polémica y su espíritu de trabajo. Domina las técnicas de comunicación y está por encima de sus rivales en la competencia electoral. Observo con simpatía a su esposa y sus niñas, que lo acompañan y animan todos los martes; es sin duda un cuadro humano agradable. No obstante, me veo obligado a varias delicadas preguntas, aunque no pretendo respuestas, únicamente consignarlas.


1º ¿Es correcto que el Presidente de Estados Unidos ordene el asesinato de cualquier persona en el mundo, sea cual fuere el pretexto?

2º ¿Es ético que el Presidente de Estados Unidos ordene torturar a otros seres humanos?

3º ¿Es el terrorismo de estado un instrumento que debe utilizar un país tan poderoso como Estados Unidos para que exista la paz en el planeta?

4º ¿Es buena y honorable una Ley de Ajuste que se aplica como castigo a un solo país, Cuba, para desestabilizarlo, aunque cueste la vida a niños y madres inocentes? Si es buena, ¿por qué no se aplica el derecho automático de residencia a los haitianos, dominicanos y demás países del Caribe, y se hace lo mismo con los mexicanos, centroamericanos y suramericanos, que mueren como moscas en el muro de la frontera mexicana o en aguas del Atlántico y el Pacífico?

5º ¿Puede Estados Unidos prescindir de los inmigrantes, que cultivan vegetales, frutas, almendras y otras exquisiteces para los norteamericanos? ¿Quién barrería sus calles, prestaría servicios domésticos y realizarían los peores y menos remunerados trabajos?

6º ¿Son justas las redadas de indocumentados que afectan incluso a niños nacidos en Estados Unidos?

7º ¿Es moral y justificable el robo de cerebros y la continua extracción de las mejores inteligencias científicas e intelectuales de los países pobres?

8º Usted afirma, como recordé al inicio de esta reflexión, que su país advirtió hace tiempo a las potencias europeas que no admitiría intervenciones en el hemisferio, y a la vez reitera la demanda de ese derecho, reclamando al mismo tiempo el de intervenir en cualquier parte del mundo con el apoyo de cientos de bases militares, fuerzas navales, aéreas y espaciales distribuidas en el planeta. Le pregunto, ¿es esa la forma en que Estados Unidos expresa su respeto por la libertad, la democracia y los derechos humanos?

9º ¿Es justo atacar sorpresiva y preventivamente sesenta o más oscuros rincones del mundo, como los llama Bush, sea cual fuere el pretexto?

10º ¿Es honorable y cuerdo invertir millones de millones de dólares en el complejo militar industrial para producir armas que pueden liquidar varias veces la vida en la Tierra?


Usted debiera conocer, antes de juzgar a nuestro país, que Cuba, con sus programas de educación, salud, deportes, cultura y ciencias, aplicados no sólo en su propio territorio sino también en otros países pobres del mundo, y la sangre derramada en solidaridad con otros pueblos, a pesar del bloqueo económico y financiero y las agresiones de su poderoso país, constituye una prueba de que puede hacerse mucho con muy poco. Ni a nuestra mejor aliada, la URSS, le fue permitido trazar nuestro destino.


Para cooperar con otros países, Estados Unidos sólo puede enviar profesionales vinculados a la disciplina militar. No puede hacerlo de otra forma, porque carece de personal en número suficiente dispuesto a sacrificarse por otros y ofrecer apoyo significativo a un país con dificultades, aunque en Cuba hemos conocido y han cooperado con nosotros excelentes médicos norteamericanos. Ellos no tienen la culpa porque la sociedad no los educa masivamente en ese espíritu. La cooperación de nuestro país nunca la hemos subordinado a requisitos ideológicos. Se la ofrecimos a Estados Unidos cuando el Katrina golpeó duramente la ciudad de Nueva Orleans. Nuestra brigada médica internacionalista lleva el nombre glorioso de Henry Reeve, un joven nacido en ese país que luchó y murió por la soberanía de Cuba en la primera guerra por nuestra independencia.


Nuestra Revolución puede convocar a decenas de miles de médicos y técnicos de la salud. Puede convocar de forma igualmente masiva a maestros y ciudadanos dispuestos a marchar a cualquier rincón del mundo, para cualquier noble propósito. No para usurpar derechos ni conquistar materias primas.En la buena voluntad y disposición de las personas hay infinitos recursos que no se guardan ni caben en las bóvedas de un banco. No emanan de la política cínica de un imperio.


Fidel Castro Ruz

Mayo 25 de 2008; 10 y 35 p.m.

jueves, 29 de mayo de 2008

Un campesino que amaba la vida y luchaba contra la Puta muerte de la pena capital


Homenaje a Manuel Marulanda
James Petras
Rebelión


Pedro Antonio Marín Marín, más conocido como Manuel Marulanda Vélez y “Tirofijo”, era el líder máximo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Fue, sin duda alguna, el campesino revolucionario más grande de la historia del continente americano. Durante sesenta años organizó movimientos campesinos y comunidades rurales y, cuando todas las vías democráticas legales se le cerraron de forma brutal, creó el ejército guerrillero más poderoso de América Latina y las milicias clandestinas que lo sustentaban. En su época de mayor apogeo, entre 1999 y 2005, las FARC contaban con casi 20.000 combatientes, varios cientos de miles de campesinos activistas y cientos de unidades de milicias comunales y urbanas. Incluso hoy, a pesar del desplazamiento forzoso de tres millones de campesinos como resultado de las políticas de tierra quemada y las masacres del gobierno, las FARC tienen entre 10.000 y 15.000 guerrilleros en sus numerosos frentes distribuidos por todo el país.


Lo que hace tan importantes los logros de Marulanda son sus habilidades organizativas, su agudeza estratégica y sus intransigentes posiciones programáticas, basadas en el apoyo a las exigencias populares. Más que cualquier otro líder guerrillero, Marulanda, tenía una compenetración sin par con los pobres de las zonas campesinas, los sin tierra, los cultivadores indigentes y los refugiados rurales durante tres generaciones.


Tras empezar en 1964 con dos docenas de campesinos que habían huido de pueblos devastados por una ofensiva militar dirigida por USA, Marulanda construyó metódicamente un ejército guerrillero revolucionario sin contribuciones económicas o materiales extranjeras. Más que cualquier otro líder guerrillero, Marulanda fue un gran maestro político rural. Las extraordinarias dotes organizativas de Marulanda se fueron refinando a través de su íntima vinculación con el campesinado. Como había crecido en una familia de campesinos pobres, vivió entre ellos cultivando y organizándolos: hablaba su mismo lenguaje, se ocupaba de sus necesidades diarias más básicas y de sus esperanzas de futuro. De manera conceptual, pero también a través de la experiencia cotidiana, Marulanda realizó una serie de operaciones políticas y militares estratégicas basadas en su brillante conocimiento del terreno geográfico y humano. Desde 1964 hasta su muerte, Marulanda derrotó o eludió al menos siete importantes ofensivas militares financiadas con más de siete mil millones de dólares de ayuda militar usamericana, que incluía miles de “boinas verdes”, cuerpos especiales, mercenarios, más de 250.000 militares colombianos y 35.000 paramilitares integrados en escuadrones de la muerte.


A diferencia de Cuba o Nicarangua, Marulanda construyó una base masiva organizada y entrenó una dirigencia en gran parte rural; declaró abiertamente su programa socialista y nunca recibió apoyo político o material de los denominados “capitalistas progresistas”. A diferencia de los corruptos y codiciosos gánsteres de Batista y Somoza, que saqueaban y se retiraban bajo presión, el ejército de Colombia era un formidable aparato represor, altamente entrenado y disciplinado, reforzado además por homicidas escuadrones de la muerte. A diferencia de otros muchos famosos guerrilleros “de afiche”, Marulanda fue un auténtico desconocido entre los elegantes editores izquierdistas de Londres, los nostálgicos sesentaiochistas parisinos y los socialistas eruditos de Nueva York. Marulanda pasó su tiempo exclusivamente en la “Colombia profunda”; prefería conversar y enseñar a los campesinos y enterarse de sus quejas a conceder entrevistas a periodistas occidentales ávidos de aventura. En lugar de escribir manifiestos grandilocuentes y adoptar poses fotogénicas prefería la pedagogía popular de los desheredados, estable y poco romántica pero sumamente eficaz. Marulanda viajó desde valles prácticamente inaccesibles a cordilleras, desde selvas a llanuras, siempre organizando, luchando... reclutando y entrenando a nuevos líderes. Evitó presentarse en los “foros de debate del mundo” o seguir la ruta de los turistas izquierdistas internacionales. Nunca visitó una capital extranjera y cuentan que jamás puso los pies en Bogotá, la capital de la nación. Pero tenía un amplio y profundo conocimiento de las exigencias de los afrocolombianos costeños; de los indiocolombianos de las montañas y la selva; de las ansias de tierra de millones de campesinos desplazados; de los nombres y direcciones de los terratenientes maltratadores que brutalizaban y violaban a los campesinos y a sus familiares.


Durante las décadas de los sesenta, los setenta y los ochenta, numerosos movimientos guerrilleros se levantaron en armas, lucharon con mayor o menor capacidad y, luego, desaparecieron asesinados, derrotados (algunos incluso se convirtieron en colaboradores) o se integraron en los partos y repartos electorales. Poco numerosos, luchaban en nombre de inexistentes “ejércitos populares”; la mayoría eran intelectuales, más familiarizados con los discursos europeos que con la microhistoria, la cultura popular y las leyendas de los pueblos a los que trataban de organizar. Fueron aislados, rodeados y arrasados; dejaron quizá una herencia bien publicitada de sacrificio ejemplar, pero no cambiaron nada sobre el terreno.


Por el contrario, Marulanda encajó los mejores golpes de los presidentes contrainsurgentes de Washington y Bogotá y se los devolvió al cien por cien. Por cada pueblo arrasado, Marulanda reclutó a docenas de campesinos luchadores, enfurecidos y desamparados, y los entrenó con suma paciencia para que fuesen cuadros y comandantes. Más que cualquier ejército guerrillero, las FARC llegaron a ser un ejército de todo el pueblo: un tercio de los comandantes eran mujeres, más del setenta por ciento eran campesinos, si bien se les asociaron intelectuales y profesionales, que fueron entrenados por cuadros del movimiento. Marulanda fue un hombre venerado por su estilo de vida excepcionalmente sencillo: compartió la lluvia torrencial bajo cubiertas de plástico. Millones de campesinos lo respetaban profundamente, pero nunca practicó el culto a la personalidad: era demasiado irreverente y modesto, prefería delegar las tareas importantes a una dirigencia colectiva, con mucha autonomía regional y flexibilidad táctica. Aceptó un amplio abanico de opiniones sobre tácticas, incluso si discrepaba profundamente de ellas. A principios de los ochenta, muchos cuadros y líderes decidieron probar la vía electoral, firmaron un “acuerdo de paz” con el presidente colombiano, crearon un partido –la Unión Patriótica– e hicieron elegir a numerosos alcaldes y diputados. Incluso obtuvieron cuantiosos votos en las elecciones presidenciales. Marulanda no se opuso públicamente al acuerdo, pero no abandonó las armas ni “bajó desde las montañas a la ciudad”. Mucho más lúcido que los profesionales y los sindicalistas que se postulaban en las elecciones, Marulanda comprendía al carácter extremadamente autoritario y brutal de la oligarquía y sus políticos. Sabía que los gobernantes de Colombia no aceptarían nunca una reforma agraria justa sólo porque unos “pocos campesinos analfabetos los derrotasen en las urnas”. En 1987, más de 5.000 miembros de la Unión Patriótica habían sido asesinados por los escuadrones de la muerte de la oligarquía, entre ellos tres candidatos a la presidencia, una docena de congresistas y mujeres y alcaldes y concejales. Los supervivientes huyeron a la selva y se reincorporaron a la lucha armada o se marcharon al exilio.


Marulanda era un maestro a la hora de romper los cercos y evitar las campañas de aniquilación, sobre todo las que diseñaron los mejores y más brillantes estrategas del centro de contrainsurgencia de los Cuerpos Especiales del US Fort Bragg y de la Escuela de las Américas. A finales de los noventa, las FARC habían ampliado su control a más de la mitad del país y bloqueaban autopistas y atacaban bases militares situadas a sólo 65 kilómetros de la capital. Muy debilitado, el entonces presidente Pastrana terminó por aceptar negociaciones serias de paz, en las que las FARC exigieron una zona desmilitarizada y un programa que incluía cambios estructurales básicos en el Estado, la economía y la sociedad.


A diferencia de las guerrillas centroamericanas, que cambiaron las armas por cargos electorales, antes de deponer las suyas Marulanda insistió en la redistribución de la tierra, en el desmantelamiento de los escuadrones de la muerte y en la destitución de los generales colombianos implicados en las masacres, en una economía mixta basada en buena medida en la nacionalización de los sectores económicos estratégicos y en la financiación a gran escala de los campesinos para el desarrollo de cosechas alternativas a la coca.


En Washington, el presidente Clinton asistía histérico a aquel espectáculo y se opuso a las negociaciones de paz, en especial al programa de reformas, así como a los debates públicos abiertos y a los foros de debate organizados por las FARC en la zona desmilitarizada, a los que asistía numerosa la sociedad civil colombiana. La aceptación por parte de Marulanda del debate democrático, la desmilitarización y los cambios estructurales desenmascara la mentira de los socialdemócratas occidentales y latinoamericanos y de los universitarios de centroizquierda, que lo acusaron de “militarista”. Washington trató de repetir el proceso de paz centroamericano engatusando a los jefes de FARC con la promesa de cargos electorales y privilegios a cambio de que vendiesen a los campesinos y a los colombianos pobres. Al mismo tiempo Clinton, con el apoyo de los dos partidos del Congreso, hizo aprobar un proyecto de ley de apropiación de dos mil millones de dólares para financiar el mayor y más sangriento programa de contrainsurgencia desde la guerra de Indochina, denominado “Plan Colombia”. El presidente Pastrana dio por terminado de forma abrupta el proceso de paz y envió soldados a la zona desmilitarizada para que capturasen a la cúpula de las FARC, pero cuando éstos llegaron, Marulanda y sus compañeros ya se habían ido de allí.


Desde el 2002 hasta ahora, las FARC han alternado los ataques ofensivos y las retiradas defensivas, en especial desde finales de 2006. Con una financiación sin precedentes y un apoyo tecnológico ultramoderno de USA, el nuevo presidente Álvaro Uribe –socio de narcotraficantes y organizador de escuadrones de la muerte– adoptó una política de tierra quemada para ensañarse con el campo colombiano. Entre su elección en 2002 y su reelección en 2006, más de 15.000 campesinos, sindicalistas, trabajadores de derechos humanos, periodistas y otros críticos fueron asesinados. Regiones enteras del campo fueron vaciadas: de la misma manera que en la Operación Phoenix usamericana en Vietnam, se contaminó la tierra de cultivo con herbicidas tóxicos. Más de 250.000 soldados y sus compinches paramilitares de los escuadrones de la muerte diezmaron amplias zonas del campo colombiano controladas por las FARC. Helicópteros proporcionados por Washington bombardearon la selva en misiones de búsqueda y destrucción (que no tenían nada que ver con la producción de coca o con el envío de cocaína a USA). Al destruir toda la oposición popular y las organizaciones campesinas y al desplazar a millones de colombianos, Uribe logró empujar a las FARC hacia regiones más remotas. Al igual que había hecho en el pasado, Marulanda asumió una estrategia de retirada táctica defensiva, abandonando territorio para proteger la capacidad de lucha de los guerrilleros en el futuro.


A diferencia de otros movimientos guerrilleros, las FARC no recibieron ningún apoyo material del exterior: Fidel Castro repudió públicamente la lucha armada y buscó lazos diplomáticos y comerciales con gobiernos de centroizquierda e incluso mejores relaciones con el brutal Uribe. Después de 2001, la Casa Blanca de Bush etiquetó a las FARC de “organización terrorista”, presionando a Ecuador y Venezuela para que restringiesen los movimientos fronterizos de las FARC en busca de abastecimientos. El “centroderecha” de Colombia se dividió entre los que prestaban un “apoyo crítico” a la guerra total de Uribe contra las FARC y los que protestaban infructuosamente contra la represión.


Es difícil imaginar que un movimiento guerrillero pueda sobrevivir frente a una financiación tan masiva de la contrainsurgencia, un cuarto de millón de soldados armados por el imperio, millones de desplazados de sus tierras y un presidente psicópata vinculado directamente con una cadena de 35.000 miembros de escuadrones de la muerte. Sin embargo, sereno y resuelto, Marulanda dirigió la retirada táctica; la idea de negociar una capitulación nunca se le pasó por la mente, ni a él ni a la cúpula de las FARC.


Las FARC no tienen frontera contigua con un país que lo apoye, como Vietnam la tenía con China; tampoco goza, como Vietnam, del suministro de armas de la URSS ni del apoyo masivo internacional de los grupos occidentales de solidaridad, como los sadinistas. Vivimos en una época en la que apoyar a los movimientos campesinos de liberación nacional no está “de moda”; en la que reconocer que el genio de líderes campesinos revolucionarios que construyen y mantienen la auténtica masa de los ejércitos populares es tabú en los pretenciosos, locuaces e impotentes Foros Sociales Mundiales, cuyo “mundo” excluye regularmente a los campesinos militantes y para los que “social” significa el constante intercambio de mensajes electrónicos entre fundaciones financiadas por ONG.


Es en este ambiente tan poco prometedor frente a las pírricas victorias de los presidentes de USA y Colombia donde podemos apreciar el genio político y la integridad personal de Manuel Marulanda, el más grande campesino revolucionario de América Latina. Su muerte no generará afiches o camisetas para estudiantes universitarios de clase media, pero vivirá eternamente en los corazones y las mentes de millones de campesinos de Colombia. Se le recordará siempre como “Tirofijo”, un ser de leyenda al que mataron una docena de veces y, a pesar de ello, regresó a los pueblos para compartir con los campesinos sus vidas sencillas. Tirofijo fue el único líder que era realmente “uno de ellos”, que durante medio siglo se enfrentó al aparato militar y mercenario yanqui y nunca fue capturado o derrotado.


Los desafió a todos en sus mansiones, sus palacios presidenciales, sus bases militares, sus cámaras de tortura y sus burguesas salas de redacción. Murió de muerte natural, después de sesenta años de lucha, en los brazos de sus queridos compañeros campesinos.


¡Tirofijo, presente!


El sociólogo James Petras nació en Boston el 17 de enero de 1937, de padres griegos, originarios de la isla de Lesbos. Ha publicado más de sesenta libros de economía política y, en el terreno de la ficción, cuatro colecciones de cuentos.
El escritor y traductor español
Manuel Talens es miembro de Cubadebate , Rebelión y Tlaxcala , la red de traductores por la diversidad lingüística. En mayo de 2008 ha aparecido su libro de ensayos Cuba en el corazón.Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.